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ENTREVISTA/ Marcos Pastor: "Creo que hay un cierto renacimiento de una cuestión federalista"

Siete salamancas retrata el viaje de descubrimiento espiritual que emprende Manuel Echegaray recorriendo lugares míticos del Norte del país, que son un poco exponentes de esa identidad mestiza de América latina. ¿Qué te inspiró a la realización de esta obra ganadora de la 5ta vía?

Rastrojero, utopías de la Argentina potencia fue una película con un tema muy argentino que si bien nos ayudó a entender nuestro lugar en la sociedad como directores, era una historia muy local en la que había escaso lugar para un público que no fuera argentino.

7 Salamancas surge de la búsqueda de una temática que pudiera explorar y hacer conocer en profundidad la cultura del interior de la Argentina a un público más universal. En esa exploración, la religión fue un posible tema a abordar. Lo religioso es considerado una manifestación humana universal que se va a encontrar absolutamente en todas las culturas que uno piense o se pueda imaginar, siempre hay una dimensión de lo trascendente del hombre, de cualquier lugar del mundo.

La casualidad hace que Manuel Echegaray -uno de los protagonistas de
Rastrojero- me contara una experiencia que había tenido en Santiago del Estero que se relacionaba con la experiencia mística y con un lugar que tiene una cultura muy rica en cuanto a las tradiciones de lo cultural y de lo religioso, de lo trascendente; se dio esa mezcla de la religión nativa con el cristianismo y de ahí surgió una cosa particular y universal a la vez. Pero existió también una cuestión personal, el relato de Manuel me recordó a mi abuela que me maravillaba con sus cuentos del norte, que recitaba esas mismas leyendas del campo. En ese momento volví a cDEFANGED_Onmoverme con estos nuevos relatos. Luego de este hecho comencé a investigar todo lo que estuvo a mi alcance sobre aquellas leyendas y mitos, desde la concepción de los sueños en los indios Pilagá hasta la persecución judicial de las brujas en el Tucumán del siglo XVIII y el tema de lo religioso quedó consolidado.

El proyecto tiene una estructura de Road Movie, pero en este caso el lugar no tiene una presencia realista si se quiere, sino que va a ser más el paisaje y la resonancia poética que va a tener cada uno de esos lugares, trabajando mucho sobre el simbolismo y no sobre lo naturalista.

Rastrojero tuvo una vinculación representativa muy fuerte y sentida con el público. Esto demuestra que se lograron los objetivos que se planteaban como realizadores: encontraron los puntos de contacto entre la gran historia y la pequeña historia de esos trabajadores de la fábrica por un lado, y demostraron que los procesos macroeconómicos están ligados intrínsecamente a la experiencia personal y a las emociones de la gente. ¿El objetivo al que apunta 7 Salamancas ya está determinado?

Si bien el proyecto recién está promediando el rodaje, un poco menos de la mitad y aún faltan dos viajes el objetivo general es acercar a un público universal todas estas tradiciones y esta cultura enorme, sumamente rica y compleja.

Sabiduría originaria del interior, del Norte, de las leyendas, los mitos, los relatos orales y de la posterior mezcla con la cultura europea que vino con los conquistadores. Toda esa mixtura que no está en los libros, sino que se va transmitiendo de boca en boca, de generación en generación desde hace 400 años; recupera y guarda la esencia de cómo ha sido desde siempre el modo de pensar y de entender el mundo. Habla de esos americanos originarios y de los americanos híbridos que somos los argentinos en última instancia. Somos un gran conglomerado de identidades muy diversas. Estas historias son maravillosas y por lo general están olvidadas, y están enterradas para el gran público quedando relegadas sólo a los ámbitos académicos.

¿Qué lugar considerás que ocupan las instituciones culturales en Argentina en este sentido?

Creo que las instituciones que están encargadas de la cultura oficial en la Argentina por lo general a estas temáticas o problemáticas del interior de la argentina siempre las tuvieron, sobre todo en el cine, muy olvidadas. Por esto me parece que habla muy bien de la administración actual o de la dirigencia actual de la cultura, de darle lugar a estas expresiones y a realizadores del interior. Yo soy de Córdoba, aunque vivo hace 10 años en Buenos Aires, sigo sintiéndome del interior en mi forma de pensar o más que nada en las temáticas que me ocupan.

El cine argentino ha sido muy ombliguista. Las historias que representan a Argentina fuera del país tienen más que ver con las problemáticas que se dan en los grandes centros urbanos y muchas veces se olvida que Argentina es mucho más grande. Creo que lentamente hay cierto movimiento de ampliar un poco la mirada e integrar al país; y de generar un movimiento cultural que nos represente a todos los argentinos. Creo que hay un cierto renacimiento de una cuestión federalista.

¿Considerás suficiente el presupuesto otorgado por el INCAA para los proyectos? ¿Qué opinión merece su accionar?

Me parece que depende de cada proyecto. Mi proyecto no está terminado, así que todavía no podría evaluar si la plata ha sido suficiente o no aunque dentro de lo que es el esquema de una película en video, creo que es medianamente cómodo y se puede hacer. Me parece que está bien que los presupuestos no sean siderales porque hay como toda una gran corriente del cine argentino totalmente anquilosado, que menos nos representa y que menos federal es; y que más se transforma en el negocio de unos pocos que quieren que sólo se puedan hacer películas de 4 millones de euros en Argentina. 

Pienso que es mucho más útil y justo para todos, que la potencialidad que tiene la argentina en cuanto a generar cultura se redistribuya entre todos. Que los recursos del Estado vayan a quienes trabajan por esto toda su vida: invirtiendo su tiempo, energía, sus ganas; para que tengan la posibilidad de trabajar lo más profesionalmente posible, sin esta idea de hacerse rico de la noche a la mañana con una película. Por lo menos no es mi caso, quisiera hacer muchísimas películas. Llenarme de guita no es mi fin.

Como miembro de ADN ¿qué es lo que crees que aporta la asociación a que esto suceda?

Creo que aporta muchísimo. Para empezar aporta una transparencia enorme en el manejo y distribución de estos recursos públicos porque tenemos la posibilidad de fiscalizar a través de nuestro representante en el comité de selección de la 5ta vía. Los demás miembros del comité de selección son también gente digna de su puesto, que está tratando de seleccionar los proyectos que más sólidos están y que más serios e interesantes sean.

Toda esta gente, que tiene tanta práctica y saber encara su labor de una manera que me parece muy generosa, trata de transmitir esa experiencia y ese conocimiento a las nuevas generaciones para que el cine argentino no muera con ellos.

Me tuve que esforzar muchísimo para ser aprobado. Se nota que hay un trabajo serio de revisión de los proyectos, de pensar esos proyectos y de interactuar con los realizadores. Me parece que recibir feedback de gente que tiene esta experiencia sirve mucho, me nutre poder tener una devolución de estas personas. Me parece que debería ser un ejemplo para todas las áreas del instituto, que todos los comités de selección podrían tomar el ejemplo de cómo está funcionando el comité de 5ta vía, que hasta ahora va de una manera irreprochable. 


                                                                                                  Entrevista de Laura Salas Pich


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