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ENTREVISTA/ Gema Juárez Allen: " Tenemos obligatoriamente que pensar crítica, seria y creativamente en formas de reinventar los espacios de visualización"
Chapadmalal es un microcosmos de relatos de vida de ancianos de todos los rincones del país. La película pone el acento sobre la experiencia y el amor desde la perspectiva de ágiles octagenarios. Con sensibilidad y frescura, Chapadmalal crea un espacio para escuchar a los sabios de la tribu- afirma la productora.
El productor como generador de un proyecto debe encontrar un hecho o un guión que se pueda convertir en película y después comercializar la obra hasta que pase a dominio público ¿Cuál fue tu criterio para elegir Chapadmalal, film ganador de la 5ta vía?
En la elección de proyectos se juegan muchas cuestiones diferentes. A veces uno los elige por los realizadores, por el tema, por lo novedoso del tratamiento. En el momento en que llegó Chapadmalal a mis manos, estaba buscando algo diferente de lo que venía haciendo, algo un poco menos "serio", más lúdico; que fuera atractivo para un público mayor y que discutiera ciertas cuestiones políticas a partir de temáticas diferentes. Quería darle un poco de aire a la reacción que recibo a veces de la gente "uy, otra peli de los 70".
Me gustó explorar una forma nueva de tomar partido, por ejemplo, sobre un proyecto de país a partir de una forma novedosa y especialmente desde el humor. Chapadmalal estaba planteado como una "comedia documental" y creo que fue eso lo que más me atrajo: plantear una forma de pensar críticamente la realidad, desde la risa, desde el humor.
La vejez, las leyes de la vida y el tiempo siempre han sido una seria preocupación para el hombre ¿Qué nueva visión propone la historia de Chapadmalal desde el humor?
La película tiene como protagonistas a los jubilados, a los mismos que sólo vemos en la televisión golpeando cacerolas o parados en la fila del banco, pero ahora en un momento y en una actitud completamente diferente. Chapadmalal se presenta como un espacio para escucharlos, oír lo que tienen para contar, lo que "los sabios de la tribu" -como dice Alejandro Montiel, el director- tienen para decir. Creo que la intención última es mostrar que la vejez es un momento de la vida que puede ser vivido de forma muy plena, donde hay espacio para el amor, para el juego, para los viajes.
¿En qué estado se encuentra el film? ¿Qué destacarías del rodaje de la película?
Chapdmalal ya tiene su corte final y está en postproduccion. Estamos haciendo el sonido con Sonomondo y la imagen en La Fábrica de Cine. Espero tener el Master a comienzos de Abril. El rodaje fue en tradicional balneario de Argentina, Chapadmalal. Fue una apuesta bastante jugada, porque planteamos que serían 11 días de rodaje sin posibilidades de repetir. Realmente el presupuesto que teníamos no daba para mucho más. Y se cerró así. En 11 días. Este documental en ese sentido fue casi como el rodaje de una ficción. Un rodaje que comenzó y terminó bastante rápido. Eso nos impuso bastantes limitaciones y muchísima presión. Creo que ayudó a que el equipo se concentrara más y sintieran que era una sola toma. Algunas cosas salieron muy bien, otras por supuesto me encantaría repetir. Para el estreno vamos a esperar al Festival de Mar del Plata. El director, Ale Montiel ganó el Premio del Fondo Metropolitano con una docuficción llamada 8 semanas, lo cual nos inhabilitó la posibilidad del BAFICI.
¿Cuál considerás que es la particularidad del cine documental argentino, desde el punto de vista de la producción?
No sé bien cuál es la particularidad de Argentina. Creo que la mayor y que siempre sorprende a todo el mundo, es el número de películas que se hacen y la cantidad de gente que se dedica a hacer cine documental. También que nuestra forma de financiación proviene casi exclusivamente del INCAA y esto no existe en muchos países, particularmente en aquellos en los que existe la televisión como financiadora del documental. La gente se sorprende muchísimo de que uno en la mayor parte de los casos pueda -o tal vez podía- financiar una película casi exclusivamente con fondos públicos.
¿Es suficiente el presupuesto otorgado por el INCAA para desarrollar este proyecto o es necesario buscar otros apoyos?
El monto otorgado en la 5ta vía es de una gran ayuda, y la forma en que se liberan los pagos permite una inédita agilidad en la producción. A mí me parece casi soñado este sistema y no paro de sorprenderme de que el INCAA pueda ser ágil y transparente, a la vez. Creo de cualquier forma, que dependiendo del proyecto puede ser escaso, especialmente ahora que quedó muy desfasado con los aumentos de los costos que experimentamos en el último año. La 5ta vía -siempre y cuando sea considerada única forma de financiación- obliga a un equipo muy reducido, a filmar livianamente y cobrar poco. Creo que el rubro que más sufre es el de los salarios. En general son mucho menores que en otras producciones y siento que hoy día son los técnicos, director y productor quienes terminan subsidiando también, al cine argentino. Este presupuesto hace viables muchos proyectos y sino les sirve para mantener la rueda andando. Ahí entra en juego la creatividad del productor, la fortaleza de sus alianzas comerciales y la fé que le tengan los técnicos.
Casi siempre es necesario buscar fondos extraordinarios, tanto de productores asociados como de fondos de fomento. Fondos regionales como Ibermedia, fondos internacionales como Jan Vrijman, Visions du Reel o Alter Cine. Ayudan no sólo a filmar con un poco más de holgura económica, sino que representan un apoyo fundamental una vez que el film está concluido. Con Chapadmalal pude armar una coproducción con España y conseguir elevar un poco la financiación de la película. También tuve que asociarme con una productora que aportó equipos y con la casa de postproducción para poder reducir costos.
En noviembre viajaste a Huelva y Mannheim ¿Cuál es el balance que hacés de estos dos encuentros?
Noviembre fue un mes muy rico, estuve en los Encuentros de Mannheim con un proyecto de documental llamado El Ojo del Tiburón que es codirigido por Luis Angel Ramirez y Alejo Hoijman, y luego en el Foro Iberoamericano de Huelva con Cartas de Marina. El Foro de Huelva me sorprendió mucho, y creo que es bastante recomendable especialmente para quien está buscando coproductores en España. Hay gente muy seria y realmente es un lugar donde se pueden cerrar negocios, y donde se habla nuestro idioma -en el amplio sentido de la expresión. Mannhein también fue provechoso, conseguimos cerrar un acuerdo con un agente de ventas internacional que ya está trabajando con nosotros. Los interlocutores en su mayoría son alemanes, y uno tiene que estudiar bastante bien qué se busca en el mercado alemán, cuáles pueden ser los nichos interesantes para el proyecto y poder adelantar esto durante las entrevistas. También es importante -aunque parezca una obviedad- estudiar el Quien es Quién y saber qué es lo que podemos ofrecerles a nuestros interlocutores. Si es alguien de la TV saber qué nichos tienen, poder ofrecer diferentes cortes de la película -diferentes duraciones por ejemplo- etcétera.
¿Cómo percibís el momento actual que vive el cine documental en Argentina?
Creo que estamos pasando por un momento de muchísima creatividad, crecimiento y profesionalización. Lo veo en los proyectos que están dando vueltas y que me llegan a las manos, en general creo que hay una gran madurez y que estamos en algunos aspectos a años luz de lo que se hacía y escribía unos pocos años atrás. Se escribe más, se ve más cine documental, en el BAFICI en el DOCBSAS, en los ciclos de la Lugones, hay más espacios y eso también ayuda.
También ayuda tener un Comité en el INCAA formado por especialistas, que plantean un stándard altísimo de exigencias, y una revisión que siento bastante concienzuda de los proyectos. Eso exige una seriedad que creo que hace un tiempo, no existía. También se están haciendo muchas cosas de muy buen nivel por fuera del INCAA.
En definitiva, es un momento excelente que creo que exige superar las cuantiosísimas limitaciones que existen, especialmente en términos de la distribución y difusión de estos productos. Y esto no es una lucha sólo de ADN, la distribución y la difusión están pasando por un momento crítico, y no es problema del documental ni del cine argentino solamente, sino que es un problema del cine a nivel mundial.
Hay cuestiones que están cambiando culturalmente, los patrones de consumo cultural están cambiando, las formas de ver cine, la forma en que se consume la cultura, etcétera. Esto se advierte a nivel global, pero también se percibe examinando las prácticas de uno mismo y de su familia: yo misma dejé de ir al cine y pasé a ver el 80 % de las cosas en casa. Creo que es algo mucho más profundo y que no se soluciona solamente con armar ciclos, con encontrar espacios de proyección y con crear alianzas estratégicas entre sectores. Tenemos obligatoriamente que pensar crítica, seria y creativamente en formas de reinventar los espacios de visualización ; en esta crisis que atraviesa la industria cinematográfica que tal vez sea la peor que ha sufrido en toda su existencia.
Entrevista de Laura Salas Pich
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