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Se estrena en Argentina el primer documental chileno al amparo del acuerdo de reciprocidad ADOC/ADN

“Reinalda del Carmen, mi mamá y yo” es un largometraje documental que busca recuperar y reconstruir la relación entre la madre de la directora, que ha perdido la memoria a raíz de un accidente, y su mejor amiga, una de las 14 mujeres embarazadas desaparecidas durante la represión chilena. En esa búsqueda se cruza un destino que no conocemos, un acto fallido en la recuperación de la memoria; una reflexión sobre la amistad, la maternidad y la pérdida. El film, además de haber tenido importantes participaciones -Selección Oficial de la XXII Edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nominado al mejor documental en los Premios Pedro Sienna de 2006 y a los Premios APES- ha sido adquirido por Canal 7 para ser emitido en la segunda mitad del año, y se espera lanzarlo a la venta en formato DVD junto con un micro documental de 25 minutos que incluye material extra con información clave sobre la historia del largometraje, posterior a su grabación.

Las prácticas sociales, originadas en las redes simbólicas del proceso militar, participaban e interferían en la construcción del imaginario social. El daño que realizó la dictadura militar, aún sigue mostrando erróneos vestigios. En ambos países, existió una construcción de identidades basada en las figuras militares. La historia los ubica como héroes -desde Alessandri y O’Higgins en Chile y Uriburu en Argentina-. La intervención en la formación de la “patria” y la “nacionalidad” se vislumbra en la historia de los libros de ambas naciones. Este documental es una reconstrucción de valores colectivos desde una perspectiva personal y subjetiva, que aporta una visión compartida del pasado reciente y de la realidad actual. Intenta combatir el olvido y propone mantener viva la transmisión entre las diferentes generaciones. La unión entre las entidades crea un espacio en donde confluye la palabra silenciada, esa que Halbwachs presentó como el más potente instrumento para construir el imaginario colectivo de una nación. "Creo que la oportunidad del estreno de “Reinalda...” en la Argentina- afirma productor de Trivial Media- abre la posibilidad de mirarse en el espejo de nuestros vecinos, con un resultado muy interesante: la situación argentina y la chilena, tanto en la actualidad como en las décadas pasadas, tienen muchos puntos en común, y a la vez, varias diferencias. Asomarse a esas diferencias, siendo conscientes de nuestras coincidencias, nos permite integrar un panorama fragmentado. Creo que el film aporta alguna de las piezas faltantes en el rompecabezas de la historia regional reciente".

La unión Chileno-argentina multiplica la difusión y consolidación del cine documental. "Como realizadores documentales,-alega Ratto- tenemos mucho por ganar encarando acciones conjuntas. Tanto en ADOC en Chile como ADN en Argentina reunimos a muchos de los documentalistas más activos de la actualidad, y tenemos un gran cuerpo de obras ya reconocidas. Eso hace que uniéndonos tengamos una “masa critica” grande, y suficiente como para generar resonancia. Esto vale tanto para la producción -abriendo la posibilidad de la suma de esfuerzos a través de coproducciones- como, especialmente, en la exhibición. Reinalda es el primer eslabón de una cadena, y estamos trabajando para sumar a esa cadena la posibilidad de muestras chilenas que se exhiban aquí, y muestras argentinas que se exhiban en Chile, para lograr visibilidad para nuestras películas apoyándonos en el espacio que cada asociación está construyendo en su país."

La directora abandona su rol inicial de investigadora para transformarse en personaje, y su modo de entender la historia, se transforma como consecuencia de su drama familiar y personal. Y la resolución de este conflicto -que a simple vista parece subjetivo- toma carácter social. La película logra unificar el denominador común de cada miembro de la sociedad latinoamericana que aún sufre las estelas de esa amiga, de ese padre, de ese compañero perdido en esas oscuras épocas, en las que en nombre de la patria y la nación se robaban vidas de héroes que luchaban por sus ideales. Estos son los verdaderos héroes que deben recordar las nuevas generaciones y estas son las historias que deben mantenerse vivas, para fomentar naciones con valores auténticos."La memoria y la historia por venir se construyen, a mi entender,- reflexiona Pablo Ratto- desde lo pequeño, desde la escala humana. No es tiempo este de grandes movimientos, sino de pequeñas voluntades que se suman. El caso de “Reinalda, mi mamá y yo” al igual que el de “M”, mi anterior documental, revelan que el accionar de cada uno de nosotros, cuando se despega del individualismo y tiende a lo colectivo, es capaz de provocar transformaciones que influyen en su entorno y se propagan hasta la macro escala. En ambas películas (o mejor dicho, en los casos a los cuales estas películas acompañan) el que busca es uno, único. Y para comenzar su búsqueda, y para proseguirla, ese uno solo se alimenta de su voluntad. No hay otro motor que la necesidad de reparar un daño. Y en ambas películas, esta búsqueda abre puertas que iluminan lugares hasta ese entonces, oscuros. Y una vez que la luz entra, esos lugares son recuperados para todos, y para siempre. Y el daño se alivia un poco, con el poder reparador de la verdad."

                                                                                               Laura Salas Pich




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