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Una mirada desde Neuquén- Entrevista a Mónica Muñoz
Mónica Muñoz, nació en Neuquén en 1971, egresó de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y hace 10 años que realiza producción ejecutiva y docencia en su lugar de nacimiento, miembro activo de ADN, en esta entrevista, la productora de Trawnco, Reunidos junto al Agua, Cumbiancheros del Oeste y Juan Benigar nos muestra como creatividad, voluntad y trueque se imponen en el panorama del cine documental del Sur argentino.
¿Cómo te vinculaste a ADN? - Me uní a ADN por Maxi Dubois, a quien conozco desde hace mucho, cursamos juntos la carrera en la UBA, y siempre nos cruzamos en algún mercado de cine en Buenos Aires, y por el afecto que nos tenemos siempre es un placer encontrarnos, siempre haciendo cosas, él en Buenos Aires y yo en Neuquén, ambos fuimos viéndonos crecer como productores y cuando empezó a gestarse ADN me comentó la idea y luego vino la propuesta y me sume sin dudarlo.
¿Cuáles son tus actividades en Neuquén y donde las desarrollas? - La parte de docencia la desarrollo en Escuela de Cinematografía y Nuevos Medios. El Ministerio de Educación y Justicia de la Nación en 1984, crea el Instituto Nacional Superior de Arte de General Roca siendo designado primer Rector el Dr.Norberto Mario Rajneri. En el año 1998 se crea la Escuela de Cinematografía y Nuevos Medios. Actualmente es un instituto universitario donde convergen 5 escuelas: la de cine, música, plástica, danza y teatro, con docentes y alumnos que no solo llegan de la línea sur sino que también hay de todas partes del mundo, es una escuela muy diversa y entre los alumnos encontrás a chicos de una pequeña localidad del sur con otro de Africa por ejemplo. Yo estoy en la escuela desde el año 2005, soy la responsable de la formación en producción; desde la producción de campo hasta la producción ejecutiva y además doy la materia de “diseño y desarrollo de proyectos” desde donde siempre salimos del aula a concursar en todos los concursos regionales, provinciales, nacionales e internacionales que hayan y hemos tenido buenos resultados porque son varios los alumnos premiados.
¿Cuál es la realidad de la producción en el Sur? - La realidad de la producción en el sur es que hay que arreglárselas solo, cuando estás empezando es toda una suma de voluntades, no hay fondos de fomento en ninguna de las provincias de la Patagonia, exceptuando ahora a Río Negro que tiene un plan de fomento que consiste en hacer concursos anuales como “A Rodar Río Negro”, un concurso de desarrollo de proyectos. Por lo general un presupuesto promedio de una película patagónica ronda entre los 30.000 y los 70.000, con eso se hace una película; nunca una película regional ha tenido un presupuesto mayor, y me incluyo. Por mi parte, he salido con mis películas en desarrollo a mercados de cine en Bélgica, en Buenos Aires, etcétera…pero me la he jugado fuerte para conseguir socios coproductores fuera de Argentina. También existe el modo de trabajo en cooperativa, donde se suman técnicos, actores, gente con equipos y auspicios locales y se hace todo desde las cooperativas: producción – distribución – exhibición. Pero todo es muy “independiente” en el sentido que no pasamos por la asociación argentina de actores, ni por SICA, ni por Argentores…de eso, nada. Es obvio que los costos y la distancia lo impiden. Lo importante es hacer, y sin fomento provincial, hay que hacer con creatividad, voluntad y trueque.
¿Cómo fue tu experiencia de trabajo, en este panorama que definís? - Cuando llegué de Buenos Aires a Neuquén, en el 2000, me conecté con mis pares, entre ellos Mario Tondato, él estaba rodando hacia 2 años una película documental Trawnco, Reunidos junto al Agua y necesitaba terminarla, me propuso ser su productora, justo se venía un mercado de cine en Buenos Aires y viajé; Al INvest, ahí conseguimos a quien sería nuestra coproductora, Adivina Producciones. Tuvimos un aporte económico y la post producción en España y así terminamos la película, que después se distribuyó y exhibió en España, donde también ganó sus premios.
Cumbiancheros ya fue distinto porque fue un documental que me encontró a mí, tuve casi un año de investigación, después le siguió el guión, y en un mercado de cine en Bélgica me reuní nuevamente con la coproductora de Trawnco y le conté la idea; repetimos el mismo modelo de coproducción, aporte económico para la realización, que duro 6 meses y postproducción en España.
La última película en la que trabajé fue rodada en febrero de 2009, fue una coproducción con Eslovenia es un retrato documental que se llama Juan Benigar y salió en la red de televisoras estatales de Europa. Este documental se hizo con una metodología similar a la Resolución 1885 del INCAA, es decir, una televisora me compró los derechos de antena. Comencé a investigar en el 2005, un año después fui a Eslovenia a hacer un postgrado en Etnología y Antropología Cultural, ahí me contacte con el Departamento Latinoamericano de RTVS, que es radio y televisión de Eslovenia, como canal Encuentro pero de Europa del Este. Ellos fueron los productores generales y yo fui la productora delegada para Argentina teniendo a cargo toda la producción ejecutiva
Desde el polo de la producción ¿qué acciones más federales resultarían interesantes implementar desde tu punto de vista? - Creo que se podrían hacer varias cosas para que se produzca de un modo más parejo. Una de las cosas que se me ocurren es crear una ley de cine provincial, que pueda ejecutarse en todas las provincias. Entendiendo el cine como un bien cultural, una ley de fomento básicamente, o concursos como lo de A Rodar Río Negro. También seria bueno que cuando vienen producciones de afuera se contraten a los profesionales del lugar, creo que muchas veces se piensa a priori que moverse implica trasladar equipo técnico y se desvaloriza a los trabajadores de las provincias. Que exista una área de cine y video en las secretarias de cultura y que las secretarias - que son el intermediario obligatorio ante el INCAA- realmente funcionen como bisagra entre los realizadores y el Instituto, eso, me animo a decir que no funciona en ningún lado. Y también que la gente que llega a capacitar a la Patagonia respete nuestros diseños de producción. En este ultimo año, nos han sugerido buscar dinero en otros países, buscar auspicios locales, es decir, buscar la plata acá, pero claro, esa no será nunca una película de mas de 30.000 pesos, no hay de donde sacar dinero. En Río Negro por ejemplo, está la ley de mecenazgo, es algo muy bueno, excelente idea, pero no funciona. Pero está la ley y creo que alguien puede ponerla a funcionar con un poco de garra. Por otro lado, la casi nula actividad en cine, video o publicidad, hace que los profesionales que nos hemos formado y trabajado en Buenos Aires a un buen nivel tengamos la sensación de empobrecimiento laboral
¿Cómo interviene ADN en esta problemática? - Desde ADN se trata de pensar propuestas para que exista una verdadera política federal, considerando las dificultades de producción de todos los compañeros del interior. No creo que el sur sea muy diferente del norte en cuando a los modos de producción, pero el tema es poder pensar un modo para que existan mas líneas de conexión entre el fomento, la producción, la distribución y la exhibición. Nicolás Batlle vino a dar un seminario en el IUPA, y gratamente fue un punto de encuentro. Compartimos cine, material educativo, realidades de las distintas zonas, pero también tardes de sol y asado en el Valle. Nicolás Batlle tiene la posibilidad de recorrer el país y ver distintas realidades de producción, ha visto el modo en que se produce, ha viajado produciendo y ha escuchado las distintas alternativas, ha sabido valorar nuestros diseños de producción, ha podido ver la calidad de lo que se hace fuera de Buenos Aires, él y Pino Solanas, fueron los únicos, de todos los que han venido a dar seminarios que nos ha alentado a hacer el diseño de producción que nuestra película necesita, ese que nos permita avanzar, en este sentido, nos mostró ejemplos de proyectos de película de otras provincias y nos sorprendió y nos alentó ver como se trabaja en otros lugares. También puso a nuestro alcance material del INCAA, y nos explicó cosas que a veces son poco claras en las resoluciones, y evacuó consultas que no podemos ir a hacer al INCAA ni tampoco en las secretarias de cultura de las provincias. Así, un compañero integrante de ADN nos dejó a quienes luchamos por el cine desde la Patagonia, un cúmulo de herramientas para tomar más seriamente los proyectos de nuestras películas y nuevamente puedo reafirmar la idea que juntos todo es mas simple.
Reportaje de Laura Salas Pich
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