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Producción documental independiente en Argentina y Chile- Parte I
Por Natalia Giglietti y Diego Pérez Venturino
La búsqueda de recursos para la “producción independiente”, en Argentina y Chile
La búsqueda de recursos para la producción independiente varía entre Argentina y Chile. Sin embargo, ambos tienen un instituto que proporciona recursos para la producción pero que inevitablemente pasa por mecanismos de selección y donde el Estado es el principal benefactor, como son el INCAA en Argentina y el CAIA en Chile. En ambos casos se examina, se discute el proyecto documental y luego, si es aceptado, se financia la producción del proyecto documental. En este sentido, es interesante remarcar la propuesta de ADN para plantear la nueva relación que se establece entre lo institucional y lo independiente. Teniendo como meta principal mejorar las condiciones del cine documental en Argentina y específicamente encontrar nuevos y mayores recursos financieros que permitan la producción y ampliar los ámbitos de difusión, los documentalistas de ADN decidieron investir sus propósitos en el INCAA, a través del reordenamiento del comité de clasificación, conformado por representantes de distintas asociaciones del documental. Este hecho, es fundamental, en torno al concepto de independiente, ya que no sólo toma otros ejes de análisis, ampliando esta denominación sino que determina también nuevas relaciones entre lo institucional y los distintos grupos que intentan, desde el margen, incorporarse a estos soportes que contienen numerosos beneficios para la producción de sus películas, entre ellos el recurso financiero y la legalidad y visibilidad que confiere, al participar de sus convocatorias. En este sentido, Gustavo Alonso -en la foto junto a Lorena Giachino y Pablo Mazzola, programador del INCAA-, integrante del Comité de Apelaciones menciona lo importante de esta modificación “democrática” en el INCAA ya que “cuando un proyecto pierde y es apelado interviene este comité (en el que cada asociación tiene su representante, y de acuerdo a si es Ficción o si es Documental tienen su respectivo Comité). Los proyectos son evaluados y se determina si un proyecto es o no de interés. Cuando se determina que un proyecto es de interés, el realizador empieza su articulación con el INCAA”. Por su parte, en Chile la asociación de documentalistas ADOC también tuvo una participación directa en la Ley del Fomento de Audiovisual en Chile y cuenta con apoyo del CAIA, homólogo al INCAA, a través del cual desarrollan gran parte de sus producciones, con los mismos intereses y propuestas que el grupo argentino ADN. Así, Lorena Giachino integrante de la chilena ADOC -y cuyo próximo documental ses producido por el argentino Pablo Ratto- describe dos recursos importantes en Chile, del cual se sirven la mayor parte de los documentalistas. Ellos son el Fondo del Fomento al Audiovisual (FFA) que depende del CAIA y el Fondo de Desarrollo de Proyectos de Cine (CORFO). En ambos casos, resulta sumamente interesante la incorporación, tal como en el caso argentino, de la instancia del pitching que implica la reconsideración de los proyectos en caso de ser anulados, donde se los vuelve a examinar por una junta de representantes de distintas asociaciones y ante el jurado planteando dudas o interrogantes. Así, este punto a favor, que ha sido instalado en ambos países por asociaciones que se sitúan por fuera del marco institucional, tiene un costado negativo, en relación con la financiación ya que existen topes en los recursos económicos y en el caso del CORFO, según describe Giachino: “Por la naturaleza de su apoyo, CORFO exige presentar los antecedentes de una casa productora si se llega a la etapa final, que debe demostrar un 20% del financiamiento”. En Argentina, según Gustavo Alonso, ocurre algo similar y es por esto mismo que el realizador afirma que “los mercados y festivales de cine son sumamente importantes. Hoy por hoy casi ningún documental industrial se puede llegar a hacer con los fondos del INCAA. Se necesita por lo general trabajar en co-producción con el extranjero”. Tomando como referencia los medios que según los realizadores tienen acceso para la producción audiovisual “independiente”, podemos observar que más allá de las limitaciones que propugnan estas instituciones públicas, ellas son las preferidas por los documentalistas ya que las instituciones privadas (televisoras, instituciones) condicionan y limitan otras cuestiones, que afectarían directamente a la concepción de documental “independiente” que ellos promueven, por ejemplo, al condicionar el tiempo y las limitaciones con respecto al destino final de la obra y el uso de sus derechos autorales.
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