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06/05/2008
ADN en los medios: 4 de Julio
Con el patrocinio de la Embajada argentina ante la Santa Sede y la presencia del cardenal Jorge Mejía, quien debió salir del país ante las amenazas de muerte que recibió durante al dictadura, fue proyectado en la Casa Argentina de la vía Veneto el documental "4 de julio 1976-La masacre de los palotinos". El 3 de julio se estrenará en Buenos Aires.
El documental, hecho en 2007, ganó varios premios internacionales. Los directores, Juan Pablo Young (36 años) y Pablo Zubizarreta (33), iban con sus padres a la parroquia porteña de San Patricio, en Belgrano R, dirigida por nueve miembros de la orden de los Palotinos, que en Argentina está representada por su fuerte rama irlandesa. En la madrugada del 4 de julio de 1976, a pocos meses del comienzo de la dictadura, un grupo nunca identificado por la Justicia, pero al parecer liderado por represores de la ESMA, entró con armas largas y pistolas calibre 9 milímetros en la parroquia y llevó a la sala de televisión del primer piso a cinco palotinos. Los identificaron, les pegaron y después los mataron, desfigurándolos a balazos y dándoles a todos el tiro de gracia. Con tiza escribieron en las paredes insultos como "esto les pasa por envenenar a la juventud". Dos días antes, una bomba montonera había estallado en un comedor de la Policía, frente al Departamento Central: mató a 18 personas.
"Fue una venganza", aseguraron Young y Zubizarreta a Clarín. "Esa misma madrugada apareció desnudo, atado y baleado el cadáver de un hombre en el Obelisco y hubo otros asesinatos en el Gran Buenos Aires". La masacre de los tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos "representa el peor hecho sangriento de la historia de la Iglesia argentina", dijeron los directores. Ambos recuerdan que algunos de los palotinos asesinados iban a comer a sus casas, quieren que el documental sirva "para reconstruir la masacre y reivindicar la memoria de los religiosos". Ellos eran los sacerdotes Pedro Duffau, Alfredo Leaden y Alfredo Kelly, más los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Todos eran argentinos, salvo Barbeito, gallego de Pontevedra que había llegado al país con 3 años.
La película, que fue presentada por el encargado de negocios de la embajada en la Santa Sede, ministro Hugo Gobbi, narra con precisión dramática los sueños de los sacerdotes y seminaristas, su dedicación y la incomprensión del barrio de gente acomodada de la parroquia, muchos de cuyos feligreses los consideraban "comunistas" por sus ideales progresistas; algunos hasta los denunciaron ante los militares.
En la presentación del filme había otros dos personajes importantes de la historia. El entonces sacerdote palotino Roberto Killmeatte, que se salvó aquella madrugada porque estaba en un seminario en Colombia, y el periodista Eduardo Kimel, autor de la mejor investigación sobre la masacre. Killmeatte colgó la sotana por sus discrepancias con la misma orden. Hoy vive en Bariloche, casado y con dos hijos.
Kimel, a su vez, es curiosamente el único condenado por el caso, porque el primer juez que intervino en la causa lo acusó de haberlo difamado en su libro. Y con un fallo hasta de la Corte, Kimel recibió una condena de cárcel en suspenso y 20.000 dólares de resarcimiento para Guillermo Rivarola.
La Iglesia argentina reaccionó muy débilmente ante la masacre y el Papa Pablo VI, que podría haber dado un duro golpe a la dictadura con una posición firme, terminó por mostrarse comprensivo con los militares. El pontífice elogió en octubre de 1977 al dictador Emilio Massera, que lo visitó en el Vaticano, y dijo que el episodio de la masacre "está superado".
Fuente: Clarín. Julio Algañaraz. Corresponsal en Roma
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